Los objetivos de una residencia de ancianos son proporcionar atención integral, bienestar y calidad de vida a personas mayores, manteniendo o recuperando su autonomía personal y social a través de alojamiento, alimentación, cuidados médicos y de enfermería, estimulación física y mental, y un entorno social y emocionalmente enriquecedor, adaptándose a las necesidades de cada residente, desde válidos hasta dependientes.
En residencias, los tipos de habitaciones se clasifican principalmente por ocupación (individuales, dobles, triples), por nivel de servicio (vida independiente, asistidas, cuidados paliativos), y por características (con baño propio, exteriores, tipo suite, adaptadas), ofreciendo opciones para diferentes necesidades de privacidad, autonomía y cuidado médico, como las habitaciones adaptadas con camas articuladas y baños geriátricos.
Las residencias incluyen servicios básicos de alojamiento, manutención (comidas nutritivas), limpieza y lavandería, junto con asistencia en actividades diarias (higiene, vestimenta) y apoyo personal; además de atención sanitaria (médica, enfermería), rehabilitación, terapia ocupacional, animación sociocultural, y apoyo psicológico, con opciones extras como peluquería, podología, transporte y servicios religiosos, adaptándose al grado de autonomía del residente.
Sí, existen subvenciones y ayudas económicas para ingresar a una residencia en España, principalmente a través de la Ley de Dependencia, que ofrece la Prestación Económica Vinculada al Servicio (PEVS) para centros privados o concertados, y ayudas para plazas públicas, siendo los requisitos y cuantías variables según el grado de dependencia (Grado I, II, III) y la Comunidad Autónoma, y generalmente se necesita estar empadronado y demostrar ingresos limitados para acceder a ellas.
