La perroterapia, o terapia asistida con perros, es uno de los programas más valorados por familias y residentes en Residencias Sta. Rita. No se trata de una simple visita de una mascota para hacer compañía: es una intervención terapéutica estructurada, con objetivos concretos y profesionales cualificados detrás, que aporta beneficios físicos, cognitivos y emocionales medibles en personas mayores, especialmente en quienes conviven con demencia, aislamiento social o dificultades de movilidad.
Qué es la terapia asistida con perros y cómo funciona
La terapia asistida con perros consiste en sesiones planificadas en las que un perro entrenado, guiado por un profesional con formación específica, participa en actividades diseñadas para trabajar objetivos terapéuticos concretos: desde la estimulación cognitiva hasta la movilidad o el estado de ánimo. Cada sesión se adapta a las capacidades y necesidades de la persona: con residentes de mayor dependencia el trabajo puede limitarse al contacto sensorial y al vínculo emocional, mientras que con personas más autónomas se pueden plantear ejercicios que impliquen movimiento, memoria o lenguaje, como dar órdenes sencillas al animal o recordar su nombre y sus rutinas.
El equipo profesional evalúa previamente a cada residente para descartar alergias, miedos o contraindicaciones, y planifica la sesión en función de sus objetivos individuales dentro del plan de atención. No es una actividad de ocio aislada, sino una pieza más del programa de estimulación integral de la residencia.
Diferencias entre una visita recreativa y la terapia asistida profesional
Es habitual confundir la perroterapia con una simple visita de una mascota, pero ambas cosas responden a objetivos y niveles de exigencia muy distintos.
| Aspecto | Visita recreativa | Terapia asistida profesional |
|---|---|---|
| Objetivo | Compañía puntual y disfrute | Objetivo terapéutico concreto (cognitivo, físico o emocional) |
| Quién la dirige | Puede no requerir formación específica | Profesional con formación en terapia asistida con animales |
| Planificación | Sesión libre, sin estructura fija | Sesión estructurada, con actividades definidas por residente |
| Evaluación previa | No suele haberla | Valoración individual de salud, alergias y objetivos |
| Selección del animal | Cualquier perro sociable | Perro entrenado y evaluado específicamente para terapia |
| Seguimiento | No se registra evolución | Se registra la evolución y se ajusta el plan por residente |
Esta diferencia es clave: los beneficios documentados de la perroterapia —mejora cognitiva, reducción de la ansiedad, estímulo motor— están asociados a la intervención profesional y planificada, no a cualquier contacto ocasional con un animal.
Principales beneficios de la perroterapia en residencias de ancianos
1. Estimulación cognitiva y de la memoria
Interactuar con el perro —recordar su nombre, seguir instrucciones sencillas para darle una orden, o simplemente prestar atención a sus movimientos— exige concentración y memoria de trabajo. En residentes con deterioro cognitivo leve o moderado, estas dinámicas se integran como un ejercicio más de estimulación, con la ventaja de que el componente afectivo hacia el animal suele mantener la atención y la motivación más tiempo que otros ejercicios cognitivos tradicionales.
2. Apoyo emocional: adiós a la soledad y la depresión
El contacto con un animal activa un vínculo afectivo casi inmediato, especialmente en personas que han convivido con mascotas durante buena parte de su vida y las echan de menos tras el ingreso en una residencia. Este vínculo ayuda a combatir sentimientos de soledad y aislamiento, y en muchos casos se observa una mejora del estado de ánimo general y una mayor disposición a participar en otras actividades del centro.
3. Reducción del estrés y la ansiedad
El contacto físico con el animal —acariciarlo, cepillarlo— tiene un efecto relajante que numerosos estudios han asociado a una disminución de los niveles de cortisol (la hormona del estrés). En personas mayores con ansiedad o inquietud asociada a procesos de demencia, las sesiones de perroterapia suelen tener un efecto calmante que perdura más allá de la propia sesión.
4. Rehabilitación física y psicomotricidad
Cepillar al animal, lanzarle una pelota, guiarlo con una correa en un paseo corto o simplemente agacharse para acariciarlo son gestos que implican trabajo de motricidad fina y gruesa, coordinación y, en ocasiones, un estímulo añadido para la movilidad de residentes que muestran poca iniciativa para el ejercicio físico convencional. El componente motivacional del animal hace que muchos residentes se impliquen en movimientos que no realizarían en una sesión de fisioterapia estándar.
Perros de terapia: ¿qué razas son las más adecuadas?
No cualquier perro está preparado para trabajar en un entorno residencial. Los perros de terapia deben superar un proceso de evaluación y entrenamiento específico que valora, sobre todo, su temperamento: tolerancia al contacto físico prolongado, calma ante movimientos bruscos o ruidos inesperados, y ausencia de reactividad ante sillas de ruedas, andadores o gestos poco coordinados. Entre las razas que con más frecuencia superan estos criterios están el Golden Retriever, el Labrador Retriever y el Caniche (Poodle), por su carácter dócil, su capacidad de aprendizaje y su buena tolerancia a distintos entornos. Más allá de la raza, cada perro pasa por una evaluación individual antes de incorporarse a un programa de terapia, ya que el temperamento concreto del animal pesa más que la raza a la hora de garantizar la seguridad de los residentes.
¿Cómo es un taller profesional de perroterapia?
Un taller de perroterapia bien planteado sigue siempre una misma lógica de trabajo: primero, el profesional revisa el estado y los objetivos de cada residente que va a participar ese día; después, plantea una o varias actividades adaptadas —desde el simple contacto sensorial hasta ejercicios de memoria o movilidad— y observa la respuesta de cada persona para ajustar el ritmo sobre la marcha. Las sesiones suelen combinar momentos individuales, para residentes que necesitan un trato más cercano o tienen mayor dependencia, con dinámicas grupales que fomentan además la socialización entre residentes. Al finalizar, el profesional registra cómo ha respondido cada persona, lo que permite ajustar los objetivos de las siguientes sesiones y hacer un seguimiento real de la evolución, algo que diferencia claramente este trabajo de una visita puntual sin continuidad.
Preguntas frecuentes sobre la perroterapia
La perroterapia es una intervención planificada, con objetivos terapéuticos concretos, dirigida por un profesional formado y con evaluación previa de cada residente. Una visita recreativa no sigue esta estructura ni se orienta a un objetivo terapéutico medible.
Sí, siempre que la sesión se adapte a su nivel de capacidad. En estos casos el trabajo suele centrarse en el contacto sensorial y el vínculo emocional, evitando exigencias cognitivas o físicas que la persona ya no pueda seguir.
Antes de cualquier sesión se realiza una valoración individual para descartar alergias o miedos. Quien no pueda o no quiera participar, simplemente no se incluye en la actividad, sin que eso afecte al resto de su programa de estimulación.
La frecuencia forma parte del programa de actividades de cada residencia y se ajusta según la demanda y los objetivos terapéuticos de los residentes que participan, sin ser una actividad puntual sino continuada en el tiempo.
No, la complementa. La perroterapia es una herramienta más dentro de un programa de atención integral que incluye, entre otras áreas, estimulación cognitiva y trabajo físico, pero no sustituye a estas terapias específicas.
Cuidado integral y bienestar en Residencias Sta. Rita
La perroterapia es una pieza más de un programa de actividades pensado para cuidar el bienestar físico, cognitivo y emocional de cada residente. Puedes consultar el resto de propuestas en nuestra guía de actividades para personas mayores en residencias, o conocer otras experiencias relacionadas como nuestras excursiones y salidas.
Ofrecemos este programa en nuestros centros de Barcelona, Sabadell, Castelldefels, Cornellà y Banyoles. Si quieres más información, llámanos de forma gratuita al 900 264 268.



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Experiencia y acerca de Anna
Anna Petit González es trabajadora social colegiada (nº 8784) y coordinadora social del Grupo Santa Rita. Es graduada en Trabajo Social y tiene un posgrado en Dirección y Gestión de Centros Residenciales y otros recursos gerontológicos.
Lleva más de 10 años en el sector de la atención a personas mayores. Ha trabajado como trabajadora social y ha dirigido centros residenciales, así que conoce el día a día de una residencia desde los dos lados: el acompañamiento a residentes y familias, y la organización y gestión del centro. Hoy coordina el área social en diferentes centros del Grupo Santa Rita.
Su trabajo se centra en que el ingreso y la vida en la residencia sean lo más fáciles posible para la persona mayor y su familia: orientar en trámites y recursos, preparar el ingreso y mantener una comunicación cercana y constante con los familiares. También forma a directores y trabajadores sociales del grupo y elabora las guías de trabajo que se aplican en los centros.
En este blog escribe sobre la vida en la residencia, las actividades y terapias para personas mayores y cómo elegir el cuidado adecuado para un familiar.
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