¿Cuál es la esperanza de vida después de un ictus?

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La esperanza de vida después de un ictus puede variar dependiendo de varios factores, como la gravedad del evento cerebrovascular, la rapidez con que se recibe tratamiento, la edad y el estado de salud general de la persona. Algunas personas pueden recuperarse completamente después de un ictus, mientras que otras pueden experimentar discapacidades permanentes que pueden afectar su calidad de vida y su esperanza de vida.

Las estadísticas muestran que aproximadamente el 50% de las personas que han sufrido un ictus pueden vivir más de 5 años después del evento cerebrovascular. Sin embargo, la esperanza de vida puede disminuir si se presentan complicaciones médicas posteriores al ictus, como problemas cardíacos o infecciones. Es importante señalar que la rehabilitación y el tratamiento médico pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y prolongar la esperanza de vida después de un ictus.

Antes de seguir hablando sobre esto debemos tener claro otros aspectos fundamentales:

Ictus: ¿Qué es y cómo afecta a las personas mayores?

Para responder con precisión a ictus qué es o qué es un ictus, debemos definirlo como una condición médica de urgencia que ocurre cuando la circulación de la sangre que llega al cerebro se interrumpe, ya sea por una obstrucción o por la rotura de un vaso sanguíneo. Debido a esto, las células cerebrales se quedan sin oxígeno y pueden morir en cuestión de minutos.

Esto puede causar daño cerebral permanente y discapacidad si no se trata rápidamente. Los síntomas de un ictus pueden incluir debilidad o parálisis en un lado del cuerpo, problemas de habla o visión, mareo y confusión. Si se sospecha de un ictus, es VITAL buscar atención médica de inmediato. El ictus puede afectar a varias funciones del cuerpo como la sensitiva, la motora y la cognitiva, dependiendo de la rapidez con la que se actúe.

¿Cuáles son los síntomas más habituales de un ictus?

Los síntomas más habituales de un ictus son:

  • Dificultad para hablar o comprender lo que se le dice.
  • Hormigueo o acorchamiento en la mitad del cuerpo.
  • Pérdida brusca de visión de uno o ambos ojos.
  • Entumecimiento, parálisis o pérdida de fuerza en cara, brazo o pierna en una mitad del cuerpo.
  • Dolor de cabeza muy intenso, repentino y distinto del habitual.

Sin embargo, es importante destacar que en ocasiones los síntomas pueden ser tan leves o transitorios que pasan desapercibidos. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos leer nuestro artículo sobre si ¿te puede dar un ictus y no enterarte? para aprender a detectar las señales más sutiles.

¿Cuál es la esperanza de vida tras un  ictus?

La esperanza de vida después de un ictus, dependerá del grado, si hablamos de la esperanza de vida después de un ictus leve o de escasa intensidad,  la esperanza de vida suele ser mayor. 

Un factor determinante es la edad y el tiempo de reacción cuando el ictus sucede. Mientras mayor es la persona, menos posibilidades de recuperación existe.

Estudios realizados corroboran que el 16% de personas mayores de 65 años que sufren daño cerebral, mueren durante el primer año, mientras que el 41,5% presentan secuelas moderadas y graves.

La esperanza de vida puede aumentar mediante programas de rehabilitación y muchos cuidados.

esperanza de vida después de un ictus

Ictus hemorrágico esperanza de vida e ictus isquémico

Para comprender el tiempo de vida después de un infarto cerebral, es fundamental diferenciar entre los dos tipos principales de accidentes cerebrovasculares, ya que su origen y su pronóstico estadístico varían notablemente:

Ictus hemorrágico esperanza de vida: Este tipo ocurre debido a la rotura de un vaso sanguíneo dentro del cerebro, provocando un derrame. Médicamente, es el considerado el ictus más peligroso y es el que presenta una mayor tasa de mortalidad en las primeras semanas. Sin embargo, la esperanza de vida después de un ictus de tipo hemorrágico mejora sustancialmente si el paciente supera la fase crítica hospitalaria y se somete a cuidados médicos y terapias neurorehabilitadoras constantes.

tratamiento tras un ictus

¿Cuánto vive una persona después de un ictus según su edad?

Una de las dudas que más angustia a las familias en las consultas médicas es saber cuanto vive una persona después de un ictus. La realidad estadística nos demuestra que la edad en el momento del evento es un factor totalmente determinante. Mientras mayor es la persona, menos posibilidades de recuperación óptima existen debido a la menor plasticidad cerebral.

Estudios realizados corroboran que el 16% de personas mayores de 65 años que sufren daño cerebral mueren durante el primer año, mientras que el 41,5% presentan secuelas moderadas y graves.

Ictus 90 años esperanza de vida

Cuando analizamos de forma específica un caso de ictus 90 años esperanza de vida, el panorama médico obliga a ser realistas pero compasivos. A una edad tan avanzada, el organismo cuenta con menos reserva funcional y suelen existir otras patologías previas (comorbilidades). Las estadísticas indican que la supervivencia a largo plazo tras un ictus grave a los 90 años es reducida y el riesgo de dependencia severa es muy elevado.

En estos casos en la novena década de vida, más allá de calcular fríamente el tiempo de vida después de un infarto cerebral, el objetivo principal de los profesionales de la salud y de las familias debe centrarse en aportar la máxima calidad de vida, confort, alivio del sufrimiento y cuidados adaptados a su fragilidad.

El grave riesgo de la repetición de ictus en ancianos

Tras haber superado un primer episodio cerebrovascular, uno de los mayores desafíos para la salud del paciente es la repetición de ictus en ancianos. Los neurólogos advierten que las personas que ya han sufrido un accidente cardiovascular presentan un riesgo críticamente elevado de experimentar un segundo infarto cerebral en los meses o años posteriores si no se lleva un control exhaustivo.

Una repetición de ictus en ancianos suele tener consecuencias mucho más devastadoras que el primer evento, ya que el cerebro vuelve a dañarse sobre una estructura que ya tenía secuelas previas. Esto no solo incrementa drásticamente la tasa de dependencia absoluta, sino que reduce significativamente la esperanza de vida después de un ictus. Por esta razón, el control riguroso de la medicación (como antiagregantes o anticoagulantes), la monitorización de la presión arterial y la atención constante en un entorno profesional son pilares preventivos indispensables.

Esperanza de vida después de un ictus grave y recuperación

Si hablamos de la esperanza de vida después de un ictus grave, las estadísticas reflejan que el 57% de los pacientes menores de 50 años sobrevivieron más de cinco años tras sufrirlo, mientras que en pacientes mayores de 70 años, solo lo hicieron el 9%. De nuevo, confirmamos que la edad es una variable clave.

En las lesiones moderadas o graves, el grueso de la recuperación neurológica se genera en los tres primeros meses tras el ataque, aunque está demostrado que muchos pacientes continúan experimentando mejorías clínicas incluso después de un año si mantienen los estímulos correctos.

Esta patología representa un problema de salud de primer orden para nuestra sociedad, puesto que su incidencia en la población de entre 65 y 85 años se incrementa de forma exponencial con el envejecimiento, afectando en mayor medida a los hombres. Sabiendo que más de la mitad de las personas que sobreviven sufren secuelas, resulta de vital importancia informar a la población y ofrecer soluciones asistenciales de calidad.

¿Qué secuelas puede dejar un ictus y cómo tratarlas?

Las secuelas de un ictus pueden variar según la gravedad del evento cerebrovascular y la rapidez con la que se recibe el tratamiento médico inicial. Algunas de las secuelas comunes de un ictus incluyen:

  • Parálisis o debilidad en un lado del cuerpo (hemiparesia o hemiplejia).
  • Dificultad para hablar o entender el lenguaje (afasia).
  • Problemas de memoria, atención o concentración.
  • Problemas de visión o percepción espacial.
  • Dificultad para tragar alimentos y líquidos (disfagia).
  • Cambios bruscos en el estado de ánimo, depresión o labilidad emocional.
  • Problemas severos de equilibrio y coordinación al caminar.

Para tratar de forma eficiente estas secuelas y luchar por aumentar la esperanza de vida de nuestro familiar, lo más aconsejable es acudir de inmediato a terapia física, terapia ocupacional y logopedia de manera integrada.

En Residencias Santa Rita nos volcamos plenamente en asegurar la tranquilidad, seguridad y el máximo bienestar de nuestras personas mayores tras haber pasado por esta dura enfermedad. Trabajamos diariamente a través de equipos multidisciplinares para rehabilitar y optimizar las capacidades físicas y cognitivas de nuestros residentes. De esta forma, les ayudamos a recuperar, en la medida de lo posible, la independencia perdida a causa de las secuelas del ictus y prevenimos de forma activa segundos episodios o complicaciones médicas secundarias.

Coordinadora Sanitaria en Grupo Santa Rita

Experiencia:
Diplomada Universitaria en Enfermería Nº col.40.010

Con más de 20 años de experiencia como enfermera en el sector sociosanitario, Laura se ha consolidado como una voz experta en la creación de contenidos para residencias de mayores. Su enfoque combina la sensibilidad necesaria para tratar temas delicados con un profundo conocimiento en SEO y comunicación orientada a familias, cuidadores y profesionales del sector.
Experiencia en el ámbito hospitalario y atención primaria.
Laura ha colaborado con múltiples residencias, centros geriátricos y empresas de salud, ayudándoles a conectar con sus audiencias mediante artículos de blog, textos web y campañas informatias que transmiten confianza, cercanía y profesionalidad.

Especialidades:
Redacción de artículos para blogs de residencias
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Comunicación empática y orientada a familiares de personas mayores
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